Hoy escuche aquella canción y recordé esos tiempo, en donde no sabíamos quienes éramos ni para donde íbamos y el placer se vivir sin objeto se levantaba como la más clara de nuestras ideas y el más bello de nuestros regalos. El Carpe diem se fundaba en la ternura de nuestras edades y se volvía lema escrito consagre tierna, de un rojo brillante llena de pubertad.
Vivíamos en tierra de nadie, constantemente retados por ambos lados. Sometidos al más duros de los ejercicios, el crecer, y aguantando dolores inmensos por la perdida de eso que en nosotros abundaba, la inocencia se nos perdía conforme íbamos dando choques con la realidad, el dolor fue nuevo, intenso imposible de soportar a nuestra edad. La queríamos evitar a toda costa, nuestros padres tirándonos hacia ella como verdaderos suicidas se convirtieron en nuestros verdugos y los odiábamos por ello, queríamos evadirla. Conocimos la mentira y la transformamos en la herramienta perfecta a nuestro propósito. Ya no éramos niños dando saltos en el aire, ya no éramos una fuerza incontrolable, ya no éramos un caos, ya no éramos un manojo de sentimientos al azar, de a poco fuimos tomando una figura terrible y ambigua, de cáscara de huevo, que ya no pertenecía al mundo de donde veníamos.
Esto calo hondo en nuestras vidas, algunos prefirieron someterse. Aceptar esta nueva imagen como una verdad indestructible, modificaron su mundo al nuevo. Volaron cabezas, se crearon leyes y normas, la sonrisa del árbol desapareció y el cielo se volvió azul, todo se transformo en razón. La flor fue flor. Otros siguen dándose golpes con este muro de vidrio, que separa dos mundos que sin uno el otro no existiría y en donde la dualidad se encarga de hacernos imposible las cosas y hacer desgraciada nuestras vidas. Desencajados, rabiosos y con la sangre morada, buscando en el sacrificio voluntario la grandeza sus almas y repeliendo toda mentira que los saque del esquema. Yo sinceramente estoy cansado la inocencia me ha dado la espalda dejándome solo para luchar… peleare, esperando que vuelva.
PDT:siempre terminando mal los textos pero bueno es lo que hay.
esto es solo de prueba, jejejjee
ResponderEliminarYo aun creo mantener la inocencia (en el sentido de no sentir culpa por lo vivido), la ingenuidad no, la fe la he ido transformando en una extraña mezcla de explicaciones y teoremas para sentirme parte de, no se si lo he logrado, mas bien creo que estoy en constante busqueda de mi sitio. eso si a diferencia de la mayoria, siempre creo encajar, siempre me gusta donde estoy, pero tambien siempre estoy dandome cabezasos en el cielo raso y golpes contra los cristales.
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