Dime si eres capaz de mírame a los ojos
Y decir que nada ha cambiado
Que un golpe de luz
No te barrió la memoria
Que sigues creyendo ingenuamente
Que la sangre es roja y dulce
Yo miro tus voz balancearse
Y escucho danzar a tus manos
En medio del viento de otoño
Sentado aquí, lejos de ti
En una distancia absurda
Me doy cuenta que las miradas y sonrisas
Son cómplices de tú mentira
Mentira que trago con gusto
Para engañar a un corazón herido