22 de septiembre de 2009

PRIMER DIA DE PRIMAVERA Y LOS VIEJOS PALTONES

Hoy inesperadamente salí a la una y media de mi trabajo (según el horario era a las cuatro y media, violar el horario se ha vuelto un deporte así que no importaba) Salí de esa bazofia llamada mall y mire hacia el cielo, el techo estaba despejado sin ninguna gorda nube adornándolo, el sol pegaba un cómodo calor en la piel que hacia contraste con una fría brisa que pedía permiso. Corrí a tomar las dos diez que estaba estacionada en el paradero (no estaba apurado solo era el hecho de salir de ese ambiente tan peno como lo es el mall. caras austeras de personas que olvidan sus penas haciendo cagar la tarjeta y de escolares si ningún morlaco en los bolsillos, vallan a una plaza cabros hueónes a disfrutar el día) me subí, pague (si, pague debo de ser unos de los pocos habitantes de santiago que no tiene nada en contra del transtorturador) me senté y comencé a leer el obsceno pájaro de la noche, notable obra que te lleva por un viaje realmente fantástico, pero mi sueño es mas poderoso (que le voy hacer si duermo re poco y paso todo el día afuera) cabeceé arto rato hasta que me baje en la católica, quería caminar porque estaba el día lindo. Se notaba que era primavera harta chiquilla linda por la calle, la primavera las hace ver mejor, seguí caminando hasta el Centro Cultural La Moneda (si quiere leer que vi hombres guapos no siga leyendo, gracias) baje y mientras lo hacia subían unas viejos paltones, vestidos con unos ternos elegantes y zapatos caros lustrados (seguramente no por ellos, deben de haberle pagado a uno de esos “rotitos” que lo hacen por quinientos y que en el centro abundan) hablando de sus negocio y de lo bien que la pasaron el dieciocho en Zapallar o en la Laguna de Acúleo, con ese acento que sale de sus bocas vacías, nadie sabe por que hablan así incluso ni ellos lo saben, es lo que distingue su clase con la de nosotros una gran tontera. Bueno no me voy a pegar el discurso del típico joven rebelde que odia todo lo que el hombre ha hecho (yo lo odio por lo que es no por lo que hace, ojo! que quede claro) solo diré que no quiero ser un viejo de esos.

PDT: puta! tendría q haberme pegado el discurso no más, así esta cosa hubiera terminado mas redondito pero no quiero dar la lata,} así que ahí no más se queda la cosa. si no le gusta alegue, gracias

21 de septiembre de 2009

21·09

Nos entregamos a ti, como corderitos inocentes, ¡confiamos y creímos que tu palabra era la verdad! Nos lanzamos pueriles, tiernos y confiados hacia la naturaleza, hacia el día. Pero esa maldita ciencia de predecir lo que no se puede, más bien es jugar al adivino con la naturaleza pero como la naturaleza no se viene con cuentos te deja en ridículo. Nos prometiste sol y temperaturas agradables, cielos despejados y brisa tibia. Pero que tenemos a cambio frío y lluvia. Dime, que haré yo con mi poleroncito y mis zapatillas rotas bajo la lluvia. ¡Maldito seas Iván Torres!

19 de septiembre de 2009

DIECIOCHO

Lo comido y lo bailado no me lo quita nadie y la decadencia del vómito tampoco.

15 de septiembre de 2009

RECUERDE

Recuerde, apuntarme con el dedo y mirarme de reojo para así hacerme recordar que mi corte de pelo a lo Daddy Yanky y mis zapatillas son criterios para llamar a alguien delincuente.

Recuerde, que soy uno de los jóvenes delincuentes que salen en la TV
Y que delinquen por faltas de oportunidades, las mimas que a usted le sobran.
Repúdieme y margíneme para que no me diluya en su color.

Recuerde, que vivo en un campamento y que apenas tengo plata para parar la hoya, mucho menos para comprar una escalera y así subir e irrumpir en su “estatus social”.

Recuerde, que soy el hijo de la nana, si, esa que le cuida a los cabros chicos
Mientras usted anda contando sus billetes verdes. Tráteme como un huacho
Y mire en menos, regáleme los juguetes viejos de su hijo y Tráteme con toda esa hipocresía que a usted le sobra en cantidad.

Recuerde, que por más que salga con honores de la universidad
Que por más que sea el número uno de la carrera y la facultad
Quedare relegado a las sombras, junto con los incapaces,
Por que el apellido de su hijo pesara más que mi talento y mi esfuerzo.

Recuérdeme, que vivo en un país desigual, en donde unos pocos se llevan la torta entera, entre esos usted, mientras Los pocos nos mordemos y mutilamos por poder comernos las migas