Soy, el emperador del verso inútil
Del verso atolondrado de niño enamorado
Y tengo el monopolio del verso agrio
Cargado de eufemismos a precio de huevo,
De metáforas mal hechas
Y de paisajes enfermos.
Amo y señor del verso inconforme
Cuestiono a Dios
Maldigo al pájaro
Reclamo al sol
También el señor feudal del verso con olor a gladiolos
Con humedad de cripta y silencio de panteón
Soy dictador del verso de olvido
Del ser pequeño y anónimo,
De un suspiro en medio de un coro de iglesia
Y el sumo pontífice del verso barato y poco profundo
Llevado a la calle, pisoteado y manoseado por la gallada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario