1 de agosto de 2010

Nada Sucede

En esta calle nada sucede

Ni un loco de remate nos amenaza con su pistola imaginaria

Ni su grito rompe con el silencio infinito y aterrador

Pues es difícil cambiar la escenografía de lo inmoral.


Las prostitutas se abren paso

Entre uno y que otro taxi y auto

Hombres aberrantes, presos en la angustia de sus vidas

Sin la sensación de lo desconocido, paran e invitan

Apuestan a una aventura pasajera, a una mentira fácil.


En esta calle nada sucede

Ni el perro callejero con su caminar sencillo

Quiebra la armonía de un paisaje sin vida

Ni los arboles son testigos privilegiados de la vida en las sombras.


Un niño se pega una volada de tolueno

Y cree que ha llegado al nirvana, todo le parece más dulce

Su juventud, así como el olvido, no le ha dado la espalda

Es el rey de reyes, el amo y señor de un mundo que duerme.


En esta calle, siendo las tres de la madrugada, nada sucede

Ni el viejo que guarda como un tesoro el vomito ajeno

Enternece la hostilidad de la calle, más bien llora en su soledad

Como un niño de pecho

Ni la necesidad de escribir como un acto de redención

De liberar a la noche que se hace temible por su propia existencia

Y que se convierte en la pasarela de lo olvidado

En la vitrina en que se muestran monstruos terribles.


En el lado B del discurso oficial.

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